Cubano prepara  tabaco más largo del mundo.

 

Conocido como el hombre habano, el cubano José Castelar (Cueto), inició este martes la confección de otro enorme tabaco que espera sobrepase la marca de  81 metros con la que alcanzó un record Guinness en 2011.

 Cueto, ganador de cinco Guinness, va a por todas para subir el listón que lo acredita como el creador de los tabacos más grandes del mundo. Para lograr la nueva marca el experto requiere cerca de 300 horas de trabajo y estará acompañado por un equipo multidisciplinario formado por médicos, y fisioterapeutas.Oriundo de la central provincia de Villa Clara, comenzó a aprender el oficio a los 14 años. Elaborando puros conoció a su esposa María Diago, con la que tiene dos hijos.Sin embargo, no es un fumador empedernido. "Me fumo un tabaco (habano) diario. Solo uno", dice el torcedor, de figura alta y atlética que contrasta con su edad. Interrogado acerca de si alguna vez preparó puros para el líder cubano Fidel Castro, quien dejó de fumar en 1986, Cueto comentó:  “no, pero que le hubiera gustado”.Este maestro torcedor de 72 años, eligió como sede para la hazaña la fortaleza habanera de San Carlos de la Cabaña, donde se espera que en los próximos días se de a conocer al mundo la noticia de un nuevo record de este veterano torcedor de tabaco nacido en Villa Clara.

“Estar en vísperas de mi sexto Premio Guinnes me hace muy feliz, porque son records que he logrado en Cuba y para Cuba, país también reconocido como productor del mejor tabaco del mundo”, señaló Cueto a la prensa.

“Hoy muchas personas amantes de los puros cubanos que vienen desde diversos puntos del orbe no solo a disfrutar de un exquisito habano, sino también para ver mis tabacos que se exhiben en La Triada”.

 Cueto trabaja en la tienda La Triada, de la empresa Caracol en La Habana y su fama como veterano torcedor de tabaco lo ha llevado a países de Europa, Asia y América Latina.Entre los clientes habituales de Cueto,se encuentran un príncipe de Arabia Saudita y el acaudalado mexicano Javier Lobo.

 

Fuentes: Cibercuba y El Informador 

Publicidad

Publicidad